Hace un tiempo, conversé con una amiga que estaba atravesando por un momento de esos que siempre nos pasan. Estaba sufriendo por una situación personal que estaba viviendo, y me decía entre rabia y dolor que sus convicciones religiosas no le daban respuesta en esos momentos. Le daba más rabia porque la gente le decía que debía confiar en Dios y el típico discurso de que El Altísimo sabe lo que hace y una cosa y otra etc. Me comentaba con dolor que para ella, eran frases vacías. Ella me preguntaba ¿Dónde está Dios ahora, porqué no siento que esté a mi lado?
Ella es católica y yo no. De hecho no soy muy bueno para pertenecer a las religiones. Como estructura me incomodan mucho, pero sí soy religioso. Conversamos al respecto y le di mi opinión. Yo leo la Biblia, menos que antes, pero la leo con frecuencia. Ella me preguntaba muchas cosas pues su fe estaba siendo resquebrajada. Yo aproveché y usando la misma Biblia, le comenté algunos pasajes, respetando y revisando el punto de vista católico; pues sería una falta de respeto hablarle de otras manifestaciones religiosas.
Debo decir que, aunque suene un poco vanidoso, le ayudé a recuperar su fe, que para ella era parte integral de su vida diaria. Era fácil para mí identificarme con lo que ella sentía pues obviamente me he sentido así antes, con esa situación de debilidad en mi fe. Y para serles sincero, la historia de huellas en la arena, en esos momentos yo la siento como una mala broma.
¿Qué se puede hacer cuando eso en lo que creemos no nos satisface? ¿Cuándo lo que creemos no nos sirve? ¿Es posible seguir creyendo cuando el dolor te consume por dentro? ¿Cómo no sentir rabia cuando te dicen, “es la voluntad de Dios”? ¿Realmente podemos seguir creyendo ciegamente en un Dios que en ese momento se siente lejano? ¿Realmente podemos asentir, ser estoicos y aceptar que Dios está haciendo lo mejor? ¿Cómo puede alguien en su sano juicio seguir creyendo en medio de situaciones como esa?
Digo analizándolo fríamente, más allá de que es un asunto de fe, pero tomando estas preguntas y otras por el estilo, y buscando respuestas más allá de la fe, me pregunto ¿cómo puede uno mantener su fe?.
Yo he encontrado respuestas, sinceramente, pero siempre se te presenta alguien con situaciones como la de mi amiga; y responderles que Dios sabe lo que hace, me parece una falta de respeto. Podría escribir mis respuestas a esas preguntas, desde el punto de vista de mi fe, pero prefiero guardármelas al menos un buen tiempo. Lo que sí puedo decir es que mi fe es hoy mucho más sólida que antes.
Una sonrisa para ustedes.