¿Lama sabactani?

23 febrero, 2010

Hace un tiempo, conversé con una amiga que estaba atravesando por un momento de esos que siempre nos pasan. Estaba sufriendo por una situación personal que estaba viviendo, y me decía entre rabia y dolor que sus convicciones religiosas no le daban respuesta en esos momentos. Le daba más rabia porque la gente le decía que debía confiar en Dios y el típico discurso de que El Altísimo sabe lo que hace y una cosa y otra etc. Me comentaba con dolor que para ella, eran frases vacías. Ella me preguntaba ¿Dónde está Dios ahora, porqué no siento que esté a mi lado?

Ella es católica y yo no. De hecho no soy muy bueno para pertenecer a las religiones. Como estructura me incomodan mucho, pero sí soy religioso. Conversamos al respecto y le di mi opinión. Yo leo la Biblia, menos que antes, pero la leo con frecuencia. Ella me preguntaba muchas cosas pues su fe estaba siendo resquebrajada. Yo aproveché y usando la misma Biblia, le comenté algunos pasajes, respetando y revisando el punto de vista católico; pues sería una falta de respeto hablarle de otras manifestaciones religiosas.

Debo decir que, aunque suene un poco vanidoso, le ayudé a recuperar su fe, que para ella era parte integral de su vida diaria. Era fácil para mí identificarme con lo que ella sentía pues obviamente me he sentido así antes, con esa situación de debilidad en mi fe. Y para serles sincero, la historia de huellas en la arena, en esos momentos yo la siento como una mala broma.

¿Qué se puede hacer cuando eso en lo que creemos no nos satisface? ¿Cuándo lo que creemos no nos sirve? ¿Es posible seguir creyendo cuando el dolor te consume por dentro? ¿Cómo no sentir rabia cuando te dicen, “es la voluntad de Dios”? ¿Realmente podemos seguir creyendo ciegamente en un Dios que en ese momento se siente lejano? ¿Realmente podemos asentir, ser estoicos y aceptar que Dios está haciendo lo mejor? ¿Cómo puede alguien en su sano juicio seguir creyendo en medio de situaciones como esa?

Digo analizándolo fríamente, más allá de que es un asunto de fe, pero tomando estas preguntas y otras por el estilo, y buscando respuestas más allá de la fe, me pregunto ¿cómo puede uno mantener su fe?.

Yo he encontrado respuestas, sinceramente, pero siempre se te presenta alguien con situaciones como la de mi amiga; y responderles que Dios sabe lo que hace, me parece una falta de respeto. Podría escribir mis respuestas a esas preguntas, desde el punto de vista de mi fe, pero prefiero guardármelas al menos un buen tiempo. Lo que sí puedo decir es que mi fe es hoy mucho más sólida que antes.

Una sonrisa para ustedes.

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LIRIOS Y TELEVISIÓN

17 febrero, 2010

No soy amante de la tv, pero a veces me sorprende. Vi un documental en uno de los canales de tv de esos de cultura, no recuerdo si discovery o natgeo. Era acerca del desierto de Atacama en Chile, o algún otro, lamento no recordarlo. Como quizá saben, es el lugar más árido del planeta. El locutor narraba en un tono de sorpresa, y llamaba la atención acerca de la gran variedad de especies tanto animales como vegetales que habían. Se veian muchas aves y reptiles, los cuales se alimentaban de la flora del lugar. Los árboles daban sus frutos y las plantas permanecían verdes. Era un espectáculo en sí mismo.

En cierto momento estaba narrando algunos ciclos: el ave se come al insecto, el insecto se come a la planta, el ave se come al ave, el lagarto a la planta etc. en fin, todo dependía de los vegetales en última instancia. Entonces el narrador se fija en un grupo de plantas que eran como unos cactus y se preguntaba ¿de dónde sacaban agua? Pues no había ríos, ni llovía en el lugar. Y yo también me lo pregunté. Y mientras él narraba, sorprendentemente del mar subió una gran nube de niebla, y él explicó que las plantas absorbían el agua de la niebla mediante un mecanismo, adaptado para tal efecto.

Me quedé asombrado, en ese momento la naturaleza se volvió para mí un ser vivo. Me impresionó que el medio ambiente tomara medidas para ayudar a sus componentes. Y encontrara los medios para la continuación de la vida. Es como si hubiese notado que en algún lugar se necesitaba agua, pero no podía resolverlo con lluvia ni con ríos; y ante lo difícil, se encargó de encontrar una solución. Niebla.

Estaba viendo el programa y después se lo comenté a mi madre pues me acordé de lo que dijo Jesús en Mateo 6:25-34

“No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o beberéis; ni por vuestro cuerpo, cómo os vestiréis. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fijaos en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Quién de vosotros, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? »¿Y por qué os preocupáis por el vestido? Observad cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, os digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? Así que no os preocupéis diciendo: “¿Qué comeremos?  Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que necesitáis de todo esto. Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por lo tanto, no os angustiéis por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.”

Y me puse a revisar mi vida y créanme por lo menos en lo que a mí concierne ha sido cierto siempre que he necesitado de ÉL, ahí ha estado para proveerme de lo necesario, y puedo confiar en que siempre va a ser así.

Una sonrisa para ustedes.

Un video divertido

17 febrero, 2010

Realmente éste es un video divertido, a mí me hizo sonreir un poco, si ya lo vieron bueno veanlo de nuevo y si no lo han visto aprovechen y sonrían un poco si no lo han hecho hoy.

Una sonrisa para ustedes.

Su primera vez

10 febrero, 2010

Hace un tiempo escuché en la radio a un invitado que narraba una experiencia muy curiosa y la narró de un modo muy divertido. Contaba como fue su primer contacto con el mar (lo pongo en masculino adrede). Decía el invitado en un tono muy jocoso que iba a la Guaira (en la costa Venezolana) por primera vez cuando tenía unos diez años. De Caracas a la Guaira se llega por una carretera que va descendiendo, es una pendiente. Y al final después de salir de la montaña se ve a lo lejos el mar, siempre es una visión maravillosa, al menos para los que no son asiduos o residentes de la zona.

Contaba él, y yo en ese momento no podía comprenderlo, que todos le señalaban el mar y él no lo veía por ningún lado. Él lo decía muerto de la risa, y yo también me reía, de lo que escuchaba; no lo creía posible. La moderadora que era una locutora especializada en turismo se reía y le preguntaba que qué veía entonces. Y él le respondía que lo que veía era un cielo inmenso pues no distinguía el cielo del mar. Y los barcos le parecían unas cosas raras que estaban en el aire. El no  tenía manera de saber como era el mar pues se había criado en las llanuras y allí el agua se ve en ríos obviamente pero nunca había visto tanta agua junta.

Lo mas cómico fue cuando llego a la orilla de la playa, pues aún no veía al mar, y cuenta que no entendía el hecho de que todos estuvieran tan contentos por unos esteros tan grandes, que él veía siempre en su casa. Hasta que vio de cerca las olas y al fin después de un rato pudo apreciar al mar en toda su plenitud.

Es una de mis historias favoritas porque cuando crecemos ya las cosas nos asombran menos, y ese mundo desconocido que vamos descubriendo de niños, se nos convierte de pronto en un despertar, en algo demasiado familiar. Cómo envidio los ojos de los niños cuando ven un animal que nunca han visto, es como si se lo comieran con los ojos. O un juguete nuevo o un color nuevo. De verdad les invito a mirar a los niños entre más pequeños mejor, y díganme si no les agradaría asombrarse y disfrutar de nuevas experiencias tal como ellos lo disfrutan. Con un asombro extraordinario.

Una sonrisa para ustedes

¿leyenda urbana?

7 febrero, 2010

Esto me lo contaron como cierto, y es una de esas historias que todos hemos oído al menos, alguna vez en la vida. Me cuenta mi amiga, que el esposo de su prima, tuvo que llevar a su nieto al hospital pues el niño estaba sufriendo de dolores. Ya el hecho de ir a un hospital es desagradable, pero se agrava cuand0 además, eres persona de MUY bajos recursos, debes hacerlo en medio de la noche, y para rematar como suele suceder con la gente de bajos recursos, vives en una zona con alto índice delictivo.

Mi amiga le tiene mucho cariño a estas personas pues amen de su humildad, son muy corteses y educados. El señor como pudo, reunió algo de dinero y con el pasaje para transporte público, se dirigió al hospital y recibieron al niño en la sala de emergencias. Allí lo vieron los doctores que estaban de guardia y determinaron la causa con rapidez. Él había llegado al hospital antes de la medianoche,  y aproximadamente a las 3 am le dicen que podía retirar al niño y que si era posible se lo llevara pues tenían mucho trabajo esa noche.

El señor se alegra pues aparentemente no era tan grave el asunto, pero enseguida le volvió la angustia pues no tenía dinero para las medicinas ni para regresarse a su casa, y a las tres de la madrugada no tenía muchas opciones. Así que decide pararse fuera en la calle, cerca de la puerta del hospital. Estando allí se le acerca alguien que va pasando en un carro y le hace señas como para preguntarle algo. Él se acerca a ver que desea el señor y para su sorpresa el desconocido le pregunta que por qué está él parado allí con ese niño. A él le extrañó la pregunta y le explicó al señor su situación, que no tenía dinero para irse ni para comprar medicinas.

El desconocido hizo un gesto y se ofrece a comprarle las medicinas y llevarlo a su casa, él le explica que vive en una zona peligrosa y que le extrañaba que alguien le ofreciera ayuda sin conocerle. El desconocido le dice que no hay problemas y que se monte. Efectivamente el hombre le compró las medicinas que era una cantidad en BsF alta para alguien de bajos recursos. Y lo llevó hasta la puerta de su casa, en el barrio peligroso donde vivía. Diciéndole al señor que no se preocupara por el dinero que no debía regresárselo.

Al llegar, el señor se baja con su nieto del carro para abrir la puerta y cuando se voltea a despedirse y darle las gracias, no había nadie. Ni carro ni persona, y no escuchó ruido ni nada, y en la calle no había ningún carro en la vía. De hecho, un vecino estaba acercándose a la casa y él le preguntó si había visto el carro que lo trajo y el vecino le respondió que no había visto ningún carro por ahí.

El señor cuenta que entró temblando a la casa y se arrodilló a rezar y a llorar. Y a mí me alegró escuchar esta historia, quiero creer que es verdadera, y me recuerda eso que dice la Biblia en Isaias 41:13  “Porque yo, el Señor, soy tu Dios que te sostiene de tu mano derecha y te dice: no temás yo te ayudaré”

Una sonrisa para ustedes

Un amanecer luminoso

6 febrero, 2010

En cierta ocasión me encontré frente a una cita de Rabindranath Tagore, jamás había leído ni una linea de sus escritos y en realidad, no he leído más nada de él. Otra cosa que sabía de este señor, es que era el poeta favorito de Gandhi, mi personalidad favorita de tooodo el siglo XX; y gracias a Gandhi conocí otro de sus versos, que era el favorito de Gandhi y el que más repetía cuando lo abandonaban sus seguidores. Un verso del que me apropié.

El verso en cuestion (el primero del que hablé, no el que repetía Gandhi) rezaba algo así como: la oscuridad de la noche es sólo un manto que rebosa el brillo del amanecer. Es una cita llena de entusiasmo y esperanza, de optimismo y confianza en el mañana. Me permito citarlo pues he tenido momentos de mi vida en que me he acostado con miedo al siguiente día, y este verso me hace rememorar otras cosas con las cuales darme ánimo, y me recuerda que el sol sale todos los días. Lo comparto con ustedes así como Tagore tuvo el detalle de regalarnoslo.

Por eso esta entrada es un amanecer pues es sólo una muestra de mi confianza en el mundo a pesar de todo.

A pesar de las noches oscuras puedo confiar en que siempre viene un amanecer luminoso, y eso me permite dormir con la seguridad de que el mañana trae sorpresas agradables.

Una sonrisa para ustedes.